Primer tiempo, todo en su sitio. Segundo tiempo, la guarda empieza a girarse hacia fuera, la rodilla ya no cae donde debería y entre parada y parada te agachas a recolocarla. Si eres portero o portera de hockey patines, o tienes a alguien de casa bajo palos, seguro que te suena. Lo primero que se piensa es que la guarda es grande y que toca cambiar de talla, pero en la mayoría de casos el problema está en cómo se ajusta, no en la medida. Te explicamos por qué pasa y qué revisar antes de comprar unas guardas de portero nuevas.
Por qué aguanta el primer tiempo y no el segundo
Al empezar el partido el material está seco, las correas firmes y todavía no has hecho decenas de bajadas al suelo. Con los minutos pasan varias cosas a la vez: el sudor humedece el acolchado interior y las medias, las correas ceden un poco con cada movimiento y los apoyos repetidos de rodilla van desplazando la guarda de su posición. Ninguna de estas cosas por sí sola hace que la guarda se caiga, pero juntas se notan justo cuando el partido se pone serio.
Por eso el primer síntoma no suele ser que la guarda se suelte de golpe, sino que gire. Te arrodillas, te levantas, y la cara frontal ya no mira del todo al frente. Ese pequeño giro abre huecos entre las dos guardas y hace que la parada de rodilla sea menos limpia. Si además tienes que pararte a recolocarla, pierdes concentración en el peor momento.
Cómo ajustar las guardas para que no se muevan
Uno de los errores más habituales es apretar todas las correas por igual y empezando por arriba. La guarda tiene que quedar anclada primero por donde más trabaja, que es la zona de la rodilla. Si la rodilla no está centrada en su hueco, da igual lo fuerte que ates el resto: en cuanto empieces a moverte, la guarda buscará su sitio por su cuenta.
En la mayoría de modelos funciona bien este orden: coloca la rodilla bien centrada, ajusta la correa de debajo de la rodilla, después las de la pantorrilla y por último la del muslo, dejando para el final la sujeción al patín. La correa del muslo no debería limitarte al bajar. Si al ponerte de rodillas notas que tira, está demasiado tensa y acabará cediendo o haciéndote cambiar la postura.
Apretar más tampoco es la solución. Una guarda demasiado tensa molesta en las bajadas, incomoda la circulación y obliga a reajustarla igualmente. Lo que buscas es que quede firme pero que acompañe a la pierna en cada movimiento.
Lo que llevas debajo también cuenta. Unas medias que se arrugan o resbalan hacen que la guarda pierda agarre, y unas rodilleras de portero que se mueven por su cuenta arrastran la guarda con ellas. Antes de salir a pista, comprueba que todo está bien colocado y sin pliegues.
Cuándo sí es la talla y cuándo es el desgaste
A veces el problema sí es la medida. Si con las correas bien ajustadas la rodilla no consigue quedar centrada, o la parte superior de la guarda sobresale mucho por encima de ella, probablemente la guarda es grande. En porteros que están creciendo suele pasar lo contrario: la guarda se queda corta y la rodilla acaba asomando por encima de su zona. Las tallas de guardas de portero van de Mini a Sénior, pasando por prebenjamín, benjamín, alevín, infantil y júnior, así que lo más fiable es medir la pierna y compararla con la tabla de cada marca, en lugar de guiarse solo por la edad.
La otra causa es el desgaste. Correas que han perdido elasticidad, velcros que ya no agarran o hebillas que resbalan no se arreglan apretando más. Conviene revisarlas cada cierto tiempo, igual que revisarías las ruedas o los rodamientos del patín. Si alguna está gastada, escríbenos con el modelo de tu guarda y te ayudamos a encontrar el recambio.
Si lo que toca es renovar, en nuestra categoría de guardas de portero tienes opciones para cada etapa. Para los más pequeños, las Guardas Portero McRoller están disponibles de la talla XXXS a la S, en negro, rojo y azul. Si buscas una misma gama que te acompañe en varias etapas, las Toor Slide se venden en Mini, Infantil, Júnior y Sénior. Y si quieres repasar todo lo que no puede faltar en la equipación, te lo contamos en 5 productos esenciales si eres portero/a de hockey patines.
Aprovecha el descanso
El descanso es el mejor momento para corregir el ajuste. Suelta y vuelve a ajustar la correa de la rodilla y la del muslo con la guarda ya adaptada a la pierna, y comprueba que las medias siguen en su sitio. Es un gesto rápido que te ahorra estar pendiente de la guarda durante toda la segunda parte, y te permite centrarte en lo que de verdad importa: parar.
¿Tienes dudas sobre la talla o el ajuste de tus guardas? Escríbenos por WhatsApp o a info@hoquei360.com y te asesoramos.

¿Por qué se cae tu guarda de portero en el segundo tiempo?
Decide rápido, juega mejor: cómo ganar velocidad mental en hockey patines
¿Cuánto influye el peso del stick en tu juego de hockey patines?
Lo que separa al jugador que mejora del que se estanca en hockey patines
Dureza de las ruedas de hockey patines: cuál elegir según tu pista 